Habeces me planteo si todos los humanos somos iguales o no de sinceros. Unos pecan de serlo mucho, otros de no serlo nada, pero al fin y al cabo todos somos diferentes. Creo que muchos problemas (o la gran mayoría de ellos), vienen por no ser sincero delante de otras personas o no decir realmente a la cara cual es el problema. Cada uno de nosotros tiene un problema personal o familiar y cada vez más parece que la forma más fácil de solucionarlo es escondiendo la realidad de cara al exterior. Debemos decir la absoluta realidad, para que luego no tengamos que estar solucionando una por una todas las mentiras que hemos soltado con anterioridad. Esta es la mejor forma de no causar problemas, o en todo caso, que si los causamos, sea de una forma abierta y a la cara.
Una de las cosas que no aguanto es la desconfianza. Sobretodo cuando no hay ninguna mentira en eso que estás diciendo y sin embargo, parece que todo el mundo no las tienen todas contigo. No se si me explico. Cuando otras personas no creen en lo que estás contando (ya sea por dentro o por fuera de ellos), la sensación que se te queda es de tonto. Muchas veces me he agobiado mucho con este tema y creo que lo voy a seguir haciendo. Sabes que estás diciendo o contando la verdad, por lo que deberías quedarte tranquilo, pero no, aún así te quedas preocupado por el que pensarán o el que dirán.
Siempre intentar ser lo más sinceros posibles, ya que así os evitaréis más de un problema, de igual manera que no siempre tenemos que pensar, que cuando uno hace las cosas siempre las está haciendo en busca de un resultado u objetivo, si no que también lo puede estar haciendo de una forma natural.
No siempre hay un “¿porque?” en nuestros actos.











